Era domingo 14 de julio del 2014, en el estadio Maracaná de Río de Janeiro se había disputado la final del mundial Brasil 2014 con triunfo de Alemania por 1 a 0 -en la prórroga- contra la Argentina de Lionel Messi. Por un lado, llanto y alegría de los alemanes por el título obtenido y por el lado argentino, llanto, bronca y decepción por la derrota.